500 concejales y 56 diputados chinos dimiten por corrupcion. Mientras en España los corruptos nos gobiernan

Medio centenar de legisladores provinciales de una ciudad china han sido despedidos por fraude electoral y más de 500 han dimitido por presuntamente recibir sobornos, a medida que el gobierno intensifica su guerra contra la corrupción.

La agencia oficial Xinhua ha informado hoy de que 56 miembros de la asamblea provincial de la ciudad de Hengyang, en la provincia de Hunan (sur de China), han sido despedidos por acusaciones de fraude electoral y 512 legisladores han dimitido tras presuntamente aceptar sobornos de los 56 legisladores.

Los sobornos fueron utilizados para influir en los resultados de las elecciones y el importe de los mismos fue de más de 110 millones de yuanes (13,2 millones de euros), según Xinhua, que cita un comunicado emitido por la legislatura provincial de Hunan.

Las elecciones chinas están basadas en un sistema electoral jerárquico, en el que los miembros de los Congresos del Pueblo locales son elegidos por votación directa y los miembros de Congresos del Pueblo de niveles superiores son seleccionados indirectamente por los miembros de los congresos de un nivel inferior. Las provincias, ciudades, condados y otros distritos administrativos tienen sus propios Congresos del Pueblo, y suelen obedecer las decisiones del partido central. El Congreso del Pueblo Nacional es el Parlamento en China.

Las elecciones locales han tenido lugar durante más de tres décadas. La mayoría de los candidatos son del Partido Comunista y rara vez hay más de uno, pero aun así los líderes, que tienen poder, a menudo intentan manipular sus resultados, para poder influenciar decisiones de negocios y las promociones.

El comité provincial de Hunan declaró que “son muchas las personas involucradas en el caso de la elección de Hengyang; la cantidad de dinero, grande, y muy serio el desafío a nuestro sistema de Congresos del Pueblo”, informa Xinhua.

Las personas implicadas en este escándalo pasarán a disposición judicial, según el informe.

Desde que asumió el poder, el presidente Xi Jinping ha lanzado una amplia ofensiva contra la corrupción, y ha advertido de que el problema es tan grave que podría poner en peligro la supervivencia del partido.

Aun así, no se ha creado un órgano de control independiente para luchar contra la corrupción, que muchos expertos dicen es la única posible forma de resolver este problema en China.