Una mujer de Valencia intenta matar a sartenazos a su marido tras adormecerlo con pastillas que disolvió en una infusión

Agencia Soynadie:


Fotografía de Cecilia P. G., de 41 años.

Fotografía de Cecilia P. G., de 41 años.


Cecilia P. G., de 41 años de edad, intentó matar a su marido a golpes con una sartén tras adormecerlo con pastillas que espolvoreó y disolvió en una infusión. La brutal agresión tuvo lugar sobre las tres de la madrugada de ayer en el domicilio de la pareja enla localidad valenciana de Ribarroja. Cecilia llamó poco después al retén de la Policía Local y dijo que había intentado matar a su esposo. Según las primeras investigaciones, la mujer planeó acabar con la vida de su marido, pero se arrepintió en el último momento, auxilió a la víctima y llamó a la policía. El hombre ingresó con vida en el Hospital de Manises.


Tras recibir y atender la llamada de Cecilia, el policía que estaba en el retén movilizó de inmediato a dos patrullas de la Policía Local y avisó también a la Guardia Civil. Los agentes acudieron con urgencia a la dirección indicada por la agresora, que los esperaba en la puerta. «Mi marido está arriba», afirmó la mujer a los primeros policías que llegaron al lugar. En la casa también se encontraban los tres hijos de la pareja con edades comprendidas entre los ocho y once años. Los niños estaban durmiendo cuando su madre cometió la brutal agresión, por lo que no presenciaron la sangrienta escena.


Minutos después, otros dos coches patrulla y dos ambulancias llegaron al domicilio. Mientras unos agentes detenían a Cecilia y le informaban de sus derechos, otros realizaban indagaciones para localizar a un familiar de la pareja con la intención de que se hiciera cargo de los tres niños. Los sanitarios reanimaron a Pascual T. G., que fue hallado en la cama de su dormitorio con un fuerte golpe en la cabeza. El hombre estaba desnudo y semiinconsciente. Apenas podía articular palabras cuando lo trasladaron en una ambulancia al Hospital de Manises.


Sin denuncia previa


Cecilia también necesitó atención médica. La mujer, que presentaba cortes en los pies, tenía la mirada perdida pero era consciente de la gravedad de su agresión. Había pisado algunos cristales rotos al caminar descalza por su casa. Cecilia fue trasladada al Hospital La Fe para que le curaran las heridas. Dos guardias civiles no se separaron de ella ni un instante. Luego explicó a los investigadores que su vida matrimonial era «como un polvorín». También manifestó que había «explotado» tras sufrir en silencio malos tratos psíquicos por parte de su esposo durante mucho tiempo, aunque no había presentado ninguna denuncia.


Cecilia confesó incluso que había adormecido a su marido con somníferos que disolvió en una infusión. Durante la inspección que realizó la Guardia Civil en la casa, los agentes hallaron restos de sangre en la bañera. Todo parece indicar que Pascual T. G. fue golpeado en el cuarto de baño. El mango de la sartén se rompió, y la agresora se arrepintió o se rindió ante las adversidades. Al parecer, incluso pudo auxiliar a su esposo después del sartenazo en la cabeza antes de llamar a la policía. La Guardia Civil no descarta que la mujer intentara simular una muerte accidental por una caída en la bañera de su marido.


La brutal agresión que sufrió Pascual T. G. sorprendió a los vecinos y amigos de la pareja. De puertas para fuera no habían trascendido los problemas del matrimonio. «Los dos tienen fuertes convicciones religiosas. Él lleva el anda en las procesiones, y ella trabaja de cocinera en un colegio religioso», asegura una vecina. «No me puedo creer todavía lo que ha pasado», añade la mujer con el rostro cariacontecido. Sin embargo, horas antes del intento de homicidio, una amiga de Cecilia acudió al retén de la Policía Local para denunciar los presuntos malos tratos psíquicos que estaba sufriendo la vecina de Ribarroja. Lo de siempre.


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